“De otro fue la palabra, antes que mía, que es el espejo de esta sombra y siente el ruido, a este silencio, transparente; la realidad, a esta fantasía. Siento en la boca su substancia, fría, dura, enemiga de la voz y ausente; poseída por otra diferente, no estar, para esta sed, sino vacía. Y aun esta sed que soy, obscura y vaga, crece tras la otra sed, que no se apaga. De avidez la avidez nutre su sombra al hallarla en el ruido que la nombra y en el oído oye crecer su hueco, a sí mismo cavándose en el eco.”—
Jorge Cuesta
En Manuscritos, 2da versión. Primera publicación en Estaciones.



